domingo, 7 de septiembre de 2008

El viaje... y los ojos como platos.


Bueno, pues ya estamos aquí. El viaje ha tenido su cosita, pero así hay más que contar, mirémoslo por el lado bueno. Salimos de Barajas ya con 45 minutos de retraso. Las explicaciones del comandante (muy comunicativo, supongo que será cosa de la psicosis tras el accidente de Spanair) fueron que habían tardado más de la cuenta en preparar el avión. Además, nos informó de que íbamos a encontrarnos vientos de frente en todo el camino (cosa de los restos del huracán Hanna, supongo) y que no iba a ser posible recuperar el retraso. Eso quería decir que nuestra conexión en Chicago peligraba.

Por lo demás, el vuelo fue bueno. Largo, pero bueno. Al final tardamos como 9:30 en llegar, que una azafata nos dijo que era más de lo normal en esa ruta, con lo que era cierto lo de los vientos. La única incidencia en el Madrid-Chicago fue que a Juan Carlos no le habían cargado comida de diabético, pese a que estaba puesto y más que puesto en la reserva. Con buena voluntad de las azafatas y el sobrecargo, al final le hicieron un apaño de cambiarle los postres por fruta y yogur y se superó la crisis. Por otra experiencia previa que ya he tenido, me parece que Iberia y American Airlines no se comunican bien las solicitudes especiales de comida. Habrá que reclamar, que para algo tiene que valer el tener la tarjetita de Iberia Plus.

Al llegar a Chicago, lo que nos temíamos: cola en inmigración que, por cierto, pasamos los 4 sin problemas, y pérdida del vuelo que teníamos a San Francisco. Tocó que nos reprogramaran la conexión y, al parecer, 44 personas de nuestro avión estábamos en la misma situación. Hubo suerte y nos tenían colocados en el siguiente vuelo, que salía a las 18:40 (nuestro vuelo original era el de las 16:20 y a esas alturas ya eran las 17:00). Tocaba esperar como hora y media y allí estuvimos, compartiendo desgracias con otros españoles que estaban en las mismas y dando una vuelta por la terminal 3 de Chicago-O'Hare.

El vuelo a San Francisco al final, salió con algo más de una hora de retraso, en torno a las 20:00 de allí. Para entonces ya estábamos mitad hartos de retrasos, mitad cansados porque esa hora eran ya las 3 de la mañana en España y nuestro cuerpo nos pedía dormir. Tras 4 horas de vuelo, aterrizamos en San Francisco. Yo conseguí dormir casi todo el vuelo, me enteré sólo de la primera media hora y de la última. Javier poco más o menos que yo, Juan Carlos durmió, pero no tanto, e Inocente prácticamente se leyó entero el libro que había empezado al salir de Barajas, no pegó ojo.

A las 10 de la noche, hora de la costa del Pacífico, ahí estábamos, esperando las maletas en la cinta del aeropuerto. Tardaron un pelín, pero aparecieron todas y, de ahí, a coger el AirTrain, un tren interno del aeropuerto, para que nos llevara a la central de alquiler de coches. En el alquiler, un poco de descontrol por lo tarde de la hora. Entre pitos y flautas, al final nos acabamos llevando un coche más grande de lo que teníamos contratado, un Chevrolet TrailBlazer, por el que espero que no nos cobren suplemento al devolverlo. Estaba bastante mal organizado el tema y acababa siendo un "pilla el coche que quieras".

Y ya, pasadas las 11, a buscar el hotel que teníamos reservado. Entre lo cansados que estábamos, el desconocimiento del lugar, y lo mal indicado, acabamos tardando una hora en llegar y haciendo no sé cuántos kilómetros para un recorrido que Google dice que son 7 minutos. A las 12:30 nos metimos en las habitaciones y quedamos para las 8 del domingo a desayunar.

Pero, al menos yo, con eso del cambio horario y con eso de que dormí en los dos vuelos, resulta que a las 3:30 de la mañana estaba con los ojos como platos. He tratado de dormir, pero imposible. Me he hecho un café (descafeinado, para ver si me dejaba cerrar el ojo) en la cafetera de la habitación, me he fumado un cigarro... y al final aquí estoy, a mis casi 5:30 de la mañana, 14:30 en España, sentado en la recepción del hotel contando este cuento mientras el recepcionista prepara las cosas del desayuno. Supongo que me iré adaptando al cambio horario, ¡qué remedio!

Mañana -bueno, dentro de un ratito- saldremos para Yosemite. Ahí no sé qué conexión tendremos, porque vamos en plan rústico. Si podemos, os haremos llegar lo que hacemos. Si no, hasta dentro de un par o tres de días.


4 comentarios:

Sergio dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Sergio dijo...
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Sergio dijo...

Bueno espero que leáis esto :) menos mal que sabemos algo de vosotros ya pensaba que os había comido los arrapagoes ajjaja :). bueno aunque e leído y habéis tenido algún percancillo no pasa nada asi nos contáis mas cuando volváis jejejje. espero que os vaya bien por vuestro viajecito por las américas y nada a ver si recibimos mas noticias vuestras; pablo, james y yo nos hemos ido este fin de semana a Cullera (Valencia) donde estaba Bios y nos dimos ayer sábado un palizon por el metro Valenciano con sus tranvías que no veáis tenemos fotitos frescas para enseñaros.

un saludo.
Sergio Martin

MCM. dijo...

¡Muchísimas felicidades, de nuevo!he recibido tu contestación, que pases un feliz día, mi americanito.Carmen Iglesias me ha llamado para ver si queria algo, pero preferia escribirte yo. Ayer estuve en tu casa, di de beber a las plantas, la terraza ya estaba bien y tire toda la broza que habia barrido el día anterior. Mi obra va viento en popa, ya hoy me montan los muebles y como tengo cogido al albañil, le he pedido que me hiciera unos pequeños retoques en el cuerto de baño. Espero que mañana, tras limpiar la cocina, que es muy malo limpiar porque luego te duele el cuerpo, pero no tengo más remedio porque si no comería polvo, podré comer en casa. Bueno mi chico, que lo paseis muy requetebien y que cuando llegueis a San Francisco escribais porque nos teneis "in albis", me figuro que por las rutas que habeis estado no habeis podido conectar. Un besazo muy grande.